4 de juny de 2013

Fin del mundo



















Camino hacia la biblioteca de la ciudad, a un paso ligero, en busca de la tranquilidad que no consigo tener en casa. Prefiero estar allí antes que estudiar bajo los ruidosos gritos de mi madre, que impiden que pueda relajarme. Mientras cruzo miradas con gente que probablemente no volveré a ver, llevo puestos los cascos en los que escucho una canción de Justice llamada Civilization.

Justo cuando el semáforo de peatones se pone en verde algo me detiene. El viento arrastra con él un familiar aroma a campo, a fuego, a humo, a quemado. Siento un irritante calor que me hace sudar como si fuera verano, mi respiración empieza a averiarse y toso sin poder evitarlo. Rápidamente me llevo una mano a la nariz y la otra a la boca.

En unos segundos el tráfico se dispara y los coches aceleran sin dudar, saltándose el semáforo en rojo. Confusa, me giro hacia la larga cola de vehículos. Al final de la avenida, veo una gran columna de humo que asciende al cielo, así convirtiéndolo en una alfombra gris. Me quito los cascos en el acto. Gritos de gente horrorizada y cláxones de vehículos eran ahogados por mi música; la ciudad está llena de pánico.

No sé qué hacer ni cómo reaccionar, sólo sé que debo correr pero... ¿hacia dónde?

Antes de que pueda responderme a esa pregunta un coche sube en la acera barriéndome el paso. Freno en seco. El copiloto baja la ventanilla velozmente.

- ¡Sube, rápido! - Grita dirigiéndose a mí.

Mis padres siempre dicen que no me fíe de los desconocidos pero, ¿qué otra opción me queda? Abro la puerta, me lanzo al interior y antes de que pueda cerrarla el coche arranca.

- ¿Estás bien? - Dice el mismo chico que me había gritado.
- Sí... gracias.

Parece tener unos años menos que yo, unos dieciocho. Su cabello es el más oscuro que he visto en mi vida, sus ojos en cambio, son los típicos castaños oscuros tan vistos por la zona. Me sonríe despreocupado como si no estuviera pasando nada.

- Me llamo Ethan, éste es mi padre Kyle.

- Yo soy Dahlia.

- ¿Tienes idea de qué está pasando?

- No... - contesto con una voz casi inaudible.

- Ya veo...

Ethan, situado en el asiento delantero, se gira hacia mí y me ofrece su móvil. Kyle continúa concentrado conduciendo.

- Llama a tus padres y hazles saber que estás bien.

Rechazo su oferta y saco de mi mochila mi móvil. Primero, llamo a mi madre.

- No hay respuesta. - digo mientras cuelgo.

- No te rindas, llama a tu padre.

Busco el número en la memoria del móvil y llamo. Espero unos segundos y de nuevo, mi padre no contesta.

- Tampoco...

Sin poder evitarlo, suelto una lágrima y cuando realmente me doy cuenta de que estoy llorando me dejo llevar por los sollozos.

- Eh, eh, eh… no llores bonita. Seguramente estarán bien. ¿Por qué no pruebas a llamar a alguien más? Oye, no llores… o vamos: me harás llorar a mí también.

No le contesto y actúo directamente. Me dispongo a buscar en mi agenda de contactos a alguien cuando un nombre me llama la atención. Decido marcarlo sin decirle nada a Ethan.

- ¿Dahlia? Dime que estás viva...

- ¡Eve! - digo entre sollozos. - Sí, sí lo estoy.

- Relájate un poco por favor... Tranquila... ¿dónde estás?

Sus palabras consiguen calmarme y esta vez hablo con una voz más clara.

- Estoy... - Ethan me observa mientras hablo.- Estaba andando hacia la biblioteca cuando de pronto vi mucho humo y fuego y... casi no podía respirar. Fue justo entonces cuando un hombre y un chico me ofrecieron subir a su coche. Ahora estamos saliendo de la ciudad.

- Yo... lo he visto todo desde la ventana de mi casa, la ciudad se está convirtiendo en un mar de lava. Nadie sabe de dónde ha salido. Estoy en un edificio con mucha gente. Hay un instructor que nos da órdenes. Nos han dicho que está ocurriendo a todo el mundo a la vez.

- Mis padres no contestan, Eve.

- Bueno... tu casa estaba cerca de la lava. No te preocupes Dahlia, el mundo no puede terminar tan pro...

-¿Eve? ¡Eve!

La última palabra de Eve se queda a medias, dejando la línea del móvil con un pitido largo. ¿Habrá muerto?



Àngela Cartil



*Conte premiat en el Concurs de contes breus 2013, organitzat per l'Institut Cristòfol Despuig, en la categoria d'alumnat d'ESO.