8 de maig del 2011

Diari de la fi del món















Oh no, quin horror! A les notícies ho estan anunciant. Ja m’ho temia, però no pensava que podia arribar tant aviat. La fi del món ha arribat. El compte enrere comença, han anunciat que solament queden 5 dies perquè tot acabi, cinc dies desastrosos on passaran moltes coses. Vaig a dormir, que demà comença tot el desastre.

1r dia: M’aixeco per uns terribles terratrèmols, tot cau, sortim de les cases perquè en qualsevol moment ens pot caure el sostre damunt nostre.
Oh no, no puc més, no se si aguantaré fins al final! Veig que gent plora, cauen les cases, nens i molts cadàvers estesos al terra. Veig la meua millor amiga Natàlia que s’ha mort, la veig allí i no puc ni descriure el meu sentiment en veure-la morta, milers de llàgrimes cauen damunt seu i els polos que no es poden consolar.
Continuo el meu camí, desesperat del que pugi passar més. M’apropo al meu institut, i el veig tot a terra. Molts poden pensar que millor, però jo em torno a desesperar perquè veig a terra el meu lloc, la meva segona casa, on he passat coses dolentes, però també moltes de bones, un lloc on he conegut gent, on el meu futur s’anava desenvolupant, però que ara un moviment de la terra l'ha parat. Trobo uns cartons, ja es tard, vaig a dormir, a veure que ens espera demà.

2n dia: Sento sirenes contínuament, fa molta claror, gent buscant aigua, milers d’incendis, persones cridant desesperades mentre les llames van cremant i acabant amb la vida de la persona. Mare meva no pot ser, el meu millor amic, em ve a mi tot ple de flames demanant auxili i aigua, no hi puc fer res, jo tampoc en tinc. Es va cremant davant meu i cridant fins que el foc acabat de matar-lo. M’apropo a ell i el veig tot cremat, els seus ossos i el seu cadàver que ha patit. No ho puc veure, me’n vaig corrents fins que ja no puc més. Em torno a trobar al mateix lloc dels meus cartons per a dormir, però sol queda part dels cartons, ja que està tot trencat. Bé, és igual, em gito a dormir.

3r dia: Veig molta terra volant i molta brutícia, veig que s’apropa un terrible huracà. Tot caminant per evitat el huracà veig una de les meues amigues, Bea, que s’ha tornat boja, no se’n recorda qui sóc ni tan sols sap qui és ella. Li dic que marxi, que ve un huracà, i no em fa cas, està asseguda al terra tot cridant i repetint la paraula mama. Me’n vaig, no puc esperar més que em vingui l'huracà i tampoc vull veure com mor ella. No puc parar de plorar i de pensar com hem pogut matar la Terra així, com així, dia a dia sense fer res amb les mans plegades. No han servit de res les alertes ni les campanyes contra el canvi climàtic, cada dia anàvem emmerdant el planeta.

4t dia: Comença a ploure, no és una pluja normal, és pluja àcida. Desfà la meva roba, però trobo un lloc on refugiar-me. La gent es va desfent perquè no troba cap amagatall, els crits no et deixen continuar, no serveix de res tapar-se les orelles, sents igual el desastre medioambiental. De cop veig la persona que estimo, la persona que li anava darrere, veig que li afecta la pluja i es va desfent a poc a poc, cridant i plorant al mateix temps. La pluja àcida para però no serveix de res: ella ja ha mort i ni tan sols li he pogut dir el que sentia per ella.

5r dia: Avui ja és el últim dia, diuen que s’acosta un tsunami. És veritat, s’està apropant, ja el veig, és impossible evitar-lo, s’està acostant, m'acomiado de la terra, dic que hem acabat amb el lloc de la vida, han matat la terra i no ho hem evitat, ja està aquí, 5, 4. 3, 2, 1...


David Benito, 3r d'ESO


* Conte premiat en el Concurs de contes breus 2011, organitzat pels departaments de Català, Castellà i Llengües estrangeres de l'Institut de Tortosa.

7 de maig del 2011

Ricardo y Pancho





















En un barrio de Barcelona, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un Tortosino de los ojos en pantalla, granos en cara y cuerpo delgado, fruto de muchas horas sin comer ni salir.

Vivía en unos pisos de esos para estudiantes, él no estudiaba, pero le ofrecieron el piso como si tal fuese. No salí mucho, sólo para comprar las provisiones. Todas aquellas horas, días que si pasaba en casa, fue culpa de un juego que le recomendó el vecino de abajo, Pancho el Panchudo. Su mote dice todo de aquel personajillo, era bajito, gordito y de una apariencia graciosa. Pancho le tenía mucho aprecio a Ricardo Ricano. Eran amigos, pero no se veían casi nunca, ya que jugaban los dos a aquel juego que le recomendó Pancho.

Al hombrecillo le gustaba salir de vez en cuando para ver la luz del sol y descansar de ese juego, pero Ricardo estaba enganchado, no podía parar ni para hacer sus necesidades. Llegó a tal punto de enganche que se empezó a volver loco. Su vida se transformó en aquel juego, sus ojos sólo le dejaban ver lo que veía en el juego, fue como si se hubiera trasladado al juego. Su casa se convirtió en un pequeño castillo de varias plantas y todo el interior estaba decorado como en ese juego. Aturdido por la locura, salió disparado por la puerta y bajó por las escaleras. Cuando llegó a la planta baja, se encontró con Pancho, el cual Ricardo veía a un pequeño elfo vestido de verde. Ricardo no lo podía creer, cuando salió. La Barcelona que recordaba ya no era lo que vio días antes.

Perdido por su locura, empezó a correr calle abajo, sólo veía casa viejas hechas con materiales primarios, personas convertidas en ogros, caballeros, elfos, ninfas otras criaturas mitológicas. Ricardo no pudo creer que todo eso fuera cierto, continuó calle abajo para encontrar algún río o lago cerca. Llegó a un lago rodeado de árboles, donde se situaban la mujeres para lavar la ropa. De un salto entró al agua, nadó hasta el fondo y esperó a que se despertara de, lo que él creía, un sueño. Esperó y esperó, pero lo único que le llegó, fue la muerte.


Rafel Carcellé, 4t d'ESO


* Conte premiat en el Concurs de contes breus 2011, organitzat pels departaments de Català, Castellà i Llengües estrangeres de l'Institut de Tortosa.

Territorio prohibido




















Había una vez dos niños, que vivían al bosque con sus padres. Unos padres , de carácter un poco violento. Pero, en el fondo querían a sus hijos y ellos también a sus padres. Una tarde de invierno, donde el viento predominaba con un fuerte viento y un frío que cada vez ganaba más terreno. Pero lo que terriblemente paso aquella tarde no era el espantador frío y viento, si no, que eran los gritos que provenían del oscuro bosque. Con el miedo en las manos de los niños, empezaron a correr hacía donde provenían los gritos. Y al llegar...lo que vieron fue espantador, terrorífico y a la vez tenebroso. Eran sus padres, pero no sus padres, era la ropa. No había rastro de ellos, ni huellas, ni nada de nada. De tanto y tanto miedo, se fueron a casa tan de prisa que llegaron con la cara hecha polvo. Aquella noche durmieron a la habitación de sus padres. Pasaron toda la noche despiertos, hasta que el sueño se penetró al fondo del cuerpo de los niños.

A la mañana siguiente se despertaron y decidieron poner rumbo hacía el pueblo. Por el camino cogieron frutas, porque aquella mañana aún no habían desayunado. Al llegar al pueblo ya era tarde , fueron en busca de la persona más humilde, generosa y hostil del pueblo y comarca. Una comarca, que presentaba muchos delitos aquellos últimos años y en las montañas había mucha cosa por la que pelearse, oro, mina, etc. Pero, al llegar a la casa de Don Germán, que así se llamaba , se encontraron con la sorpresa de qué no estaba. La “ama de llaves”, Sofía, les dijo que hacía dos días que no se presentaba a casa y que denunció a las autoridades de lo sucedido. Aquella noche durmieron y cenaron a casa de Don Germán. Sofía les dijo que a la mañana siguiente irían al ayuntamiento a denunciar lo de sus padres y a la vez lo de Don Germán. Pues sí, aquella mañana se levantaron y desayunaron un exquisito almuerzo. Al acabar, se dirigieron los tres al ayuntamiento. Al “aterrizar” al ayuntamiento…no había nadie, absolutamente nadie. Sofía los dijo que continuaran la ruta ellos solos. Los niños con el pensamiento en sus padres continuaron el camino solos. Cuando el pueblo ya no se podía contemplar con sus propios ojos, y la tenebrosa oscuridad se acercaba cada vez más, ya era tarde, pero aún se podía ver el cielo un poco claro. Cada vez más los niños tenían más miedo. Pero no querían olvidar a sus padres y siguieron el camino.

De momento todo iba bien hasta que una voz obligó a los niños quedarse paralizados. No sabían qué hacer, si seguir o quedarse. Pero la voz les obligó seguir. Al final llegaron a una puerta, de tamaño bastante grande. Aquella voz les ordenó que si querían seguir deberían adivinar una pregunta y que si no la acertaban se quedarían toda la eternidad allí encerrados. Los niños dijeron que sí, que se arriesgaban. La voz les recordó la maldición. Pero, los niños volvieron a decir que sí.

-Bien, pues allí va la pregunta...

-¿De que color es el caballo blanco de Santiago?-dijo.

-Blanco-, gritaron los niños a la vez.

-La habéis adivinado-dijo.

-¿Así, ya podemos travesar la puerta?

-No tan rápido- dijo una voz que salía de detrás de la niña.

-¡Papá!- dijeron los niños a la vez.

Todo era una falsa, la pregunta, Don Germán, el ayuntamiento y los Padres, para haber si los niños sabían buscarse ellos solos la vida con el hecho de no ir al cole. Y así era. La semana siguiente se trasladaron al pueblo gracias a la colaboración del ayuntamiento y los demás. Y como tenia de pasar, los niños empezaron el cole.

Esa fue la historia de dos niños que sabían los que tenían que hacer por conseguir su propósito.


Adrià Machí Caballé, 1 ESO A


* Conte premiat en el Concurs de contes breus 2011, organitzat pels departaments de Català, Castellà i Llengües estrangeres de l'Institut de Tortosa.

Perdida



















Se despertó congelada, estaba tapada con pieles de animales y no tenía ni la más mínima idea de donde estaba. Se levantó y se dio cuenta de que estaba en una tienda de campaña hecha de piel de ciervo. Hizo penosos intentos por recordar cómo había llegado hasta allí y hasta se pellizcó para ver si era un sueño, pero no.

Salió de la tienda de campaña y vio un inmenso paisaje blanco lleno de abetos y nieve. No había nada alrededor, excepto unos doce lobos muy jóvenes devorando las primeras presas que habían cazado juntos , pues se habían separado de la manada, ya que había crecido demasiado y se empezaban a pelear por quien dominaría la manada.Después de observarlos con mucha curiosidad, Maiha, que así llamaba la chica, se adentró en la tienda sigilosamente, no vaya a ser que la descubrieran y se lanzaran a devorarla a ella también. Exploró la tienda con intención de encontrar algo, como un móvil, para que pudiera llamar a alguien que acudiera a su rescate. Pero lo único que encontró fue baúles llenos de mantas de pieles de animales, carbón, cerillas, una cantimplora bacía, harina, aceite, algunas herramientas de cocina, una escopeta casi sin balas y unos cuchillos de caza. También observó que la tienda parecía estar abandonada, pues estaba muy descuidada y la cubierta agujereada. Sintió hambre y frío y decidió encender fuego, puso a calentar una sartén y hizo un tipo de pan sin levadura. Se vistió con algunas pieles y salió para ver que hacían los lobos. Estaban jugando y descansando. Al mirarlos, se le ocurrió una gran idea. Miró a su alrededor, cogió un cuchillo y corrió hacia un río congelado y pesco unos peces que se habían quedado atrapados entre el hielo. Se guardó unos para ella y otros los enterró entre la nieve, al lado de la tienda. Su plan consistía en que los lobos se fueran acostumbrando a su presencia y poco a poco, iría desenterrando los peces y les daría de comer. Los amansaría y los domesticaría para ser lobos de trineo. Y así lo hizo. También fabricó un trineo de madera.

Pasado un mes, una mañana decidió preparar todo lo que tenia para un largo y arriesgado viaje porque pensaba que no podía estar toda la vida en ese sitio desconocido para ella. Cazó lo que pudo con la ayuda de sus doce lobos y comieron. Envolvió todo lo que tenía en una manta y llenó su cantimplora de agua. Al fin se pusieron en marcha. A las dos horas de viaje pararon para descansar y comer. Mientras comía vio en el suelo una chaqueta verde militar que le resultaba familiar. En la parte del hombro de la chaqueta había un logotipo de unos guada-bosques. La expresión de la cara de Maiha cambió por completo. Era como si alguien le hubiera quitado la venda que la impedía ver la realidad. Al fin recordó quien era ella y que hacía en un lugar como ese. Era una Joven de 22 años que vivía en San Francisco y se ofreció y se entreno para ser una guardabosques que hiciera misiones peligrosas. Había sido enviada allí, Alaska, con sus compañeros que también se ofrecieron para ser guardabosques y detener a las buenas o a las malas un grupo de personas que cada vez crecía mas y se dedicaban a cazar todo ser vivo que se moviera entre los arbustos por simple placer. También recordó que cuando llegaron frente al grupo de los delincuentes, estos se revelaron y les atacaron. Sus compañeros consiguieron defenderse y al fin los detuvieron pero a ella le golpearon con violencia en la cabeza. Sabiendo ya quién era también recordó el lugar donde estaba y supo regresar al campamento donde estaban sus compañeros. Todos la recibieron con una alegría ya que algunos sintieron miedo al pensar que había muerto.

Llegó el momento de volver a San Francisco. A todo el mundo le hacía mucha ilusión volver a casa, menos a Maiha. Se tendría que dejar a sus queridos lobos en Alaska, pues no tenía suficiente dinero para pagar el vuelo de doce lobos. Cuando llego el momento de ir hacia el aeropuerto Maiha caminaba detrás del grupo lentamente, con la mirada en el suelo. Dejo caer una lagrima sobre la nieve. Los lobos entendieron lo que pasaba, pues ya sabían que significaba reunir todas las cosas y meterlas dentro de algo: se iba de viaje. Pero esta vez no era como las demás, ellos se quedarían. Como si se hubieran vuelto locos empezaron a correr y se lanzaron encima de ella sin dejarla levantarse. Ella empezó a llorar mas, aunque silenciosamente, cosa que no impidió que su jefe la viera. Al ver a los lobos quejándose como perritos lo entendió todo. Y como Maiha pudo haber muerto en aquella misión pagó el mismo los viajes de los lobos. Y así es como Maiha volvió a casa con doce lobos a los que les tenía que cortar el pelo para que no tuvieran calor.


Esther Serra 1r ESO A

*  Conte premiat en el Concurs de contes breus 2011, organitzat pels departaments de Català, Castellà i Llengües estrangeres de l'Institut de Tortosa.

Els guanyadors del Concurs de contes breus 2011 són...



























Dijous 28 d'abril, en el transcurs de la gala final del concurs d'interpretació de cançons en català Canta-la!, es van lliurar els premis del Concurs de contes breus 2011, que organitzen els departaments de Català, Castellà i Llengües estrangeres de l'Institut de Tortosa.

Els relats en català premiats en el concurs són:

1r d’ESO

Sóc un superheroi, de Morad Moussaoui

Territorio prohibido, de Adrià Machí

Perdida, de Esther Serra


2n d’ESO

Temptació tendra i dolça, de Lívia Coronciuc

3r d’ESO

Diari de la fi del món, de David Benito

4t d'ESO

Ricardo i Pancho, de Rafel Carcellé

BATXILLERAT

Dimarts, de Xavier  Lluís

Cildhood chick, de Sara Moreso


Enhorabona!

10è certamen juvenil ciutat de Tortosa (RE)CREA(RÉ) 2011


L'Àrea de Joventut de l'Ajuntament de Tortosa convoca el 10è certamen juvenil ciutat de Tortosa (RE)CREA(RÉ) 2011.

Es tracta d'un concurs de fotografia i vídeo per a joves dotat amb premis de 600 a 300 euros.

Els treballs s'han de presentar abans del 13 de juny.

Descarregueu-vos les bases del concurs.

Font: departament d'Educació Visual i Plàstica de l'Institut de Tortosa.